Desde tiempos prehistóricos, pueblos de todo el mundo las
han observado, nombrado y convertido en mito. No son sólo estrellas: son
memoria cultural compartida entre civilizaciones separadas por océanos y
siglos.
Un pequeño tesoro cerca de Orión
Las Pléyades se encuentran en la constelación de Tauro,
el toro celeste, muy cerca de Orión. De hecho, una manera sencilla de
localizarlas es usar al propio cazador como guía:
- Encuentra
las tres estrellas alineadas del cinturón de Orión.
- Sigue
la dirección hacia arriba y a la derecha.
- Aparecerá
un diminuto cúmulo brillante, parecido a una pequeña nube de estrellas.
A diferencia de una constelación —que es sólo una figura
aparente— las Pléyades forman un cúmulo estelar real: un grupo de
estrellas nacidas juntas hace unos 100 millones de años.
Se encuentran a unos 440 años luz de la Tierra.
A simple vista suelen verse entre 6 y 7 estrellas, pero un
telescopio revela cientos.
Por eso muchas culturas las describieron como un “racimo”,
una “lluvia congelada” o un “puñado de luceros”.
El origen mitológico: las siete hermanas
El nombre “Pléyades” proviene de la mitología griega.
Según el mito, eran las siete hijas del titán Atlas y la
ninfa Pléyone:
§ Maia
§ Electra
§ Taygete
§ Alcíone
§ Celeno
§ Estérope
§ Mérope
El cazador Orión comenzó a perseguirlas incansablemente por
el cielo. Para protegerlas, Zeus las transformó en estrellas y las colocó en el
firmamento.
Y aquí aparece un detalle poético: muchas personas
distinguen claramente sólo seis estrellas brillantes. Los griegos explicaban
esto diciendo que Mérope brillaba menos porque se había casado con un mortal y
sentía vergüenza entre sus hermanas divinas.
Así, la observación astronómica se convirtió en relato
humano.
Estrellas jóvenes y azuladas
A diferencia de Betelgeuse —una estrella anciana y
moribunda— las Pléyades representan la juventud cósmica.
Sus estrellas principales son:
§ calientes,
§ azuladas,
§ extremadamente
luminosas,
§ rodeadas
por una tenue nebulosidad de polvo interestelar que refleja su luz.
Son, en cierto sentido, un vivero estelar visible.
Cuando miramos las Pléyades vemos estrellas que apenas
comienzan su larga vida, mientras que Orión alberga algunas que ya se acercan a
su final. El cielo nos muestra simultáneamente nacimiento y vejez.
Un símbolo universal
Lo fascinante es que las Pléyades aparecen en mitologías de
todo el planeta:
§ Para
los griegos: las siete hermanas.
§ En
Japón: Subaru, nombre que significa “unir” o “reunir”.
§ Para
pueblos indígenas de América: jóvenes danzantes o semillas celestes.
§ En
muchas culturas agrícolas: señalaban el inicio de temporadas de siembra o
navegación.
Pocas agrupaciones estelares han sido tan universalmente
reconocidas.
De las estrellas al arte: las “Pléyades” humanas
Con el tiempo, el nombre dejó de pertenecer sólo al cielo.
En literatura y cultura comenzó a usarse la palabra “Pléyade”
para designar a un grupo excepcional de artistas o intelectuales brillantes
reunidos en una misma época.
El ejemplo más famoso es La Pléyade francesa del
siglo XVI: un grupo de siete poetas renacentistas —entre ellos Pierre de
Ronsard— que buscaban renovar la lengua y la poesía francesa inspirándose en la
antigüedad clásica.
La metáfora es perfecta:
así como las estrellas del cúmulo brillan juntas formando
algo más hermoso que cada una por separado, un conjunto de grandes creadores
ilumina una era cultural.
Desde entonces, llamar “pléyade” a un grupo significa
reconocer una constelación humana de talento.
🌌 Un puente entre ciencia
y belleza
Las Pléyades nos enseñan algo singular: el cielo no sólo fue
observado para medir el tiempo o navegar, sino también para narrar quiénes
somos.
Son estrellas jóvenes que inspiraron mitos antiguos y
metáforas modernas. Un pequeño grupo luminoso que conecta astronomía, poesía e
historia cultural.
La próxima vez que las veas —esas pequeñas “estrellitas
lindas” cerca de Orión— recuerda que millones de personas antes que nosotros
levantaron la vista hacia ese mismo racimo brillante y sintieron exactamente lo
mismo: asombro.
Porque algunas luces del cielo no sólo iluminan la noche;
también iluminan la imaginación humana.
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