jueves, 26 de febrero de 2026

LAS PLÉYADES: LAS SIETE HERMANAS QUE BRILLAN JUNTO A ORIÓN

 



En las noches claras del invierno boreal, cerca de la majestuosa constelación de Orión, aparece un pequeño grupo de luces delicadas, casi tímidas, como un racimo de diamantes suspendido en la oscuridad. A simple vista parecen pocas estrellas; con atención, se revelan más. Son las Pléyades, uno de los objetos celestes más antiguos y amados por la humanidad.

Desde tiempos prehistóricos, pueblos de todo el mundo las han observado, nombrado y convertido en mito. No son sólo estrellas: son memoria cultural compartida entre civilizaciones separadas por océanos y siglos.

Un pequeño tesoro cerca de Orión

Las Pléyades se encuentran en la constelación de Tauro, el toro celeste, muy cerca de Orión. De hecho, una manera sencilla de localizarlas es usar al propio cazador como guía:

  1. Encuentra las tres estrellas alineadas del cinturón de Orión.
  2. Sigue la dirección hacia arriba y a la derecha.
  3. Aparecerá un diminuto cúmulo brillante, parecido a una pequeña nube de estrellas.

A diferencia de una constelación —que es sólo una figura aparente— las Pléyades forman un cúmulo estelar real: un grupo de estrellas nacidas juntas hace unos 100 millones de años.

Se encuentran a unos 440 años luz de la Tierra.

A simple vista suelen verse entre 6 y 7 estrellas, pero un telescopio revela cientos.

Por eso muchas culturas las describieron como un “racimo”, una “lluvia congelada” o un “puñado de luceros”.

El origen mitológico: las siete hermanas

El nombre “Pléyades” proviene de la mitología griega.

Según el mito, eran las siete hijas del titán Atlas y la ninfa Pléyone:

§       Maia

§       Electra

§       Taygete

§       Alcíone

§       Celeno

§       Estérope

§       Mérope

El cazador Orión comenzó a perseguirlas incansablemente por el cielo. Para protegerlas, Zeus las transformó en estrellas y las colocó en el firmamento.

Y aquí aparece un detalle poético: muchas personas distinguen claramente sólo seis estrellas brillantes. Los griegos explicaban esto diciendo que Mérope brillaba menos porque se había casado con un mortal y sentía vergüenza entre sus hermanas divinas.

Así, la observación astronómica se convirtió en relato humano.

Estrellas jóvenes y azuladas

A diferencia de Betelgeuse —una estrella anciana y moribunda— las Pléyades representan la juventud cósmica.

Sus estrellas principales son:

§       calientes,

§       azuladas,

§       extremadamente luminosas,

§       rodeadas por una tenue nebulosidad de polvo interestelar que refleja su luz.

Son, en cierto sentido, un vivero estelar visible.

Cuando miramos las Pléyades vemos estrellas que apenas comienzan su larga vida, mientras que Orión alberga algunas que ya se acercan a su final. El cielo nos muestra simultáneamente nacimiento y vejez.

Un símbolo universal

Lo fascinante es que las Pléyades aparecen en mitologías de todo el planeta:

§       Para los griegos: las siete hermanas.

§       En Japón: Subaru, nombre que significa “unir” o “reunir”.

§       Para pueblos indígenas de América: jóvenes danzantes o semillas celestes.

§       En muchas culturas agrícolas: señalaban el inicio de temporadas de siembra o navegación.

Pocas agrupaciones estelares han sido tan universalmente reconocidas.

De las estrellas al arte: las “Pléyades” humanas

Con el tiempo, el nombre dejó de pertenecer sólo al cielo.

En literatura y cultura comenzó a usarse la palabra “Pléyade” para designar a un grupo excepcional de artistas o intelectuales brillantes reunidos en una misma época.

El ejemplo más famoso es La Pléyade francesa del siglo XVI: un grupo de siete poetas renacentistas —entre ellos Pierre de Ronsard— que buscaban renovar la lengua y la poesía francesa inspirándose en la antigüedad clásica.

La metáfora es perfecta:

así como las estrellas del cúmulo brillan juntas formando algo más hermoso que cada una por separado, un conjunto de grandes creadores ilumina una era cultural.

Desde entonces, llamar “pléyade” a un grupo significa reconocer una constelación humana de talento.


🌌 Un puente entre ciencia y belleza

Las Pléyades nos enseñan algo singular: el cielo no sólo fue observado para medir el tiempo o navegar, sino también para narrar quiénes somos.

Son estrellas jóvenes que inspiraron mitos antiguos y metáforas modernas. Un pequeño grupo luminoso que conecta astronomía, poesía e historia cultural.

La próxima vez que las veas —esas pequeñas “estrellitas lindas” cerca de Orión— recuerda que millones de personas antes que nosotros levantaron la vista hacia ese mismo racimo brillante y sintieron exactamente lo mismo: asombro.

Porque algunas luces del cielo no sólo iluminan la noche; también iluminan la imaginación humana.

 

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