Decía la tía Rafaela Chávez —que
en esto de contar cuentos tenía más gracia que gallo en fiesta patronal— que en
los tiempos de la hacienda de San Elías, aquí merito en Maravatío del Encinal,
había un capataz más torcido que camino de herradura y más bravo que suegra mal
dormida.
Ese hombre le tenía tirria a don Cuco Raya, porque don Cuco no era de los que bajaban la cabeza nomás porque sí. Si veía abuso, refunfuñaba; si veía injusticia, preguntaba… y eso al capataz le ardía más que chile en herida.