miércoles, 18 de febrero de 2026

PALABRAS QUE DESCIENDEN DEL OLIMPO

 


Huellas divinas en el español cotidiano

Muy lejos quedó el tiempo en que los dioses griegos y romanos eran creídos como realidades vivas. Lo que fue religión es hoy mitología. Sin embargo, su presencia no desapareció: cambió de templo. Hoy habitan en nuestro lenguaje.

Cada vez que pronunciamos ciertas palabras, evocamos —sin saberlo— historias antiguas, pasiones trágicas, guerras legendarias y dioses caprichosos. El español semiculto conserva, como una cápsula del tiempo, ecos del Olimpo.

Veamos algunas de las más vivas.

Vulcano y los volcanes

Cuando llevamos el coche a una vulcanizadora, no pensamos en dioses. Pero el nombre proviene de Vulcano, dios romano del fuego y de la forja.

De él derivan también volcán y volcánico. El fuego subterráneo que modela la tierra fue imaginado como obra divina. Así, cada erupción era, simbólicamente, el martillazo del dios herrero.

Venus, venerar y lo venéreo 

La bella Venus (Afrodita entre los griegos) dejó una descendencia lingüística sorprendente.

De ella proceden:

  • Venéreo (relacionado con el amor carnal)
  • Venerar (amar profundamente, casi con devoción)
  • Incluso el nombre del viernes (dies Veneris, día dedicado a Venus)

Curiosamente, veneno compartió en su origen la idea de “poción amorosa”. Lo que hoy mata, alguna vez quiso seducir.

Marte y lo marcial

 

Imagen que contiene edificio, tabla, piedra

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El dios de la guerra, Marte, vive en:

  • Marcial (relativo a la guerra)
  • Artes marciales
  • El día martes (dies Martis)

La antigua superstición “en martes ni te cases ni te embarques” refleja el carácter conflictivo del dios: bajo su tutela, nada prometía calma.

Panteón: todos los dioses… y luego los muertos

Panteón viene del griego pan (todo) y theos (dios): “templo de todos los dioses”.

En la antigua Roma, el Panteón de Roma fue dedicado a todas las divinidades.

En México —con fina ironía popular— la palabra pasó a designar el cementerio. El templo de todos los dioses terminó nombrando el lugar de todos los muertos.

Museo, música y mosaico: el legado de las Musas

Tren de carga pasando por unos rieles

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Las nueve Musas presidían las artes y las ciencias. De ellas derivan:

  • Museo (casa dedicada a las musas)
  • Música
  • Mosaico (obra artística inspirada en el arte)

Cada vez que escuchamos música o visitamos un museo, invocamos sin saberlo a aquellas divinidades inspiradoras.

Hercúleo Si alguien realiza un esfuerzo “hercúleo”, evocamos a Hércules, el héroe de los doce trabajos.

La palabra conserva la idea de fuerza extraordinaria, de resistencia sobrehumana.

Fénix

Un dibujo de una persona

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El Fénix renacía de sus propias cenizas.

Por eso decimos que alguien “es como el ave fénix” cuando, tras una caída devastadora, resurge con más fuerza.
Es quizá una de las metáforas mitológicas más poderosas que aún usamos.

Narciso y el narcisismo

El mito de Narciso, enamorado de su propia imagen, dio origen a:

  • Narcisista
  • Narcisismo

Hoy incluso forma parte del lenguaje psicológico: el Trastorno Narcisista de la Personalidad conserva, en clave clínica, la antigua advertencia del mito.

Maratónico



La palabra procede de la batalla de Maratón y del legendario mensajero Filípides, quien habría corrido hasta Atenas para anunciar la victoria.

Hoy llamamos “maratónico” a todo esfuerzo prolongado y agotador.

Morfeo y la morfina



“Quedarse en los brazos de Morfeo” alude al dios del sueño, Morfeo.

De él deriva morfina, sustancia que provoca somnolencia y alivio. El mito se transformó en farmacología.

Conclusión: el idioma como panteón invisible

Si algo me maravilla es esto: los dioses ya no gobiernan el rayo ni la guerra… pero siguen gobernando nuestras palabras. El español semiculto es un panteón invisible. Cada término es una estatua discreta. Cada expresión, una ruina sagrada que aún respira.

El lenguaje es la mitología que sobrevivió.

 

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