sábado, 7 de febrero de 2026

CUANDO EL CIELO PARECE PONERSE DE ACUERDO, EL MISTERIO Y LA VERDAD DE LA ALINEACIÓN DE LOS PLANETAS

 



 

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha levantado la vista al cielo buscando señales. Reyes, astrónomos, navegantes y poetas han visto en los planetas mensajes divinos, presagios de cambios o simplemente un espectáculo imposible de ignorar. Entre todos esos fenómenos celestes, hay uno que sigue provocando fascinación y rumores casi apocalípticos: la alineación de los planetas.

Pero… ¿qué es realmente? ¿Ocurre de verdad o es un mito adornado por la imaginación humana?

¿Qué significa que los planetas se alineen?

Contrario a lo que muchas ilustraciones sugieren, los planetas no se colocan en una línea recta perfecta como cuentas de un collar cósmico. En la realidad, una alineación ocurre cuando varios planetas aparecen agrupados en una misma región del cielo, vistos desde la Tierra.

Esto sucede porque todos los planetas del sistema solar orbitan alrededor del Sol en un plano parecido, llamado plano de la eclíptica. Es como si todos circularan por el mismo gran carril cósmico, cada uno a su velocidad.

Cuando varios coinciden visualmente en ese carril… sentimos que el cielo “se ordena”.

Un fenómeno raro… pero no imposible

Las alineaciones parciales (tres o cuatro planetas visibles al mismo tiempo) ocurren con relativa frecuencia.
Las alineaciones más completas, con cinco, seis o incluso siete planetas visibles, son mucho más raras y pueden tardar décadas en repetirse.

Lo interesante es que no necesitan ser visibles todos a simple vista para que la alineación exista. Algunos planetas pueden estar ocultos por el resplandor del Sol o requerir telescopio.

Y aun así, cuando sucede, los astrónomos sonríen… y los románticos también.

¿Tienen algún efecto sobre la Tierra?

Aquí conviene separar la ciencia del mito.

No provocan terremotos

No alteran la órbita de la Tierra

 No anuncian el fin del mundo

La influencia gravitatoria combinada de los planetas sobre la Tierra es minúscula, muchísimo menor que la de la Luna.

Pero —y aquí viene lo hermoso— sí tienen un efecto real en nosotros:
nos recuerdan que vivimos en un sistema vasto, ordenado y elegante, donde todo se mueve sin prisa pero sin pausa.

 

Alineaciones, historia y asombro humano

Antiguas civilizaciones como los babilonios, mayas y griegos registraban alineaciones con enorme cuidado. Para ellos, el cielo era un libro sagrado escrito en movimiento.

Incluso hoy, cuando ocurre una alineación destacada:

  • se organizan observaciones públicas
  • se llenan los foros de astronomía
  • y miles de personas miran al cielo por pura curiosidad… o pura esperanza

No porque vaya a pasar algo, sino porque algo ya está pasando arriba.

Un recordatorio silencioso

Las alineaciones planetarias no vienen a advertirnos ni a castigarnos. Vienen a recordarnos algo más sencillo y más profundo:

Que el universo funciona con una armonía que no necesita nuestra atención… pero que se vuelve extraordinaria cuando decidimos mirarla.

Quizá por eso, cada vez que los planetas parecen acercarse entre sí, nosotros también sentimos ganas de detenernos, mirar hacia arriba… y sentirnos parte de algo inmenso.

 

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