Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha levantado la
vista al cielo buscando señales. Reyes, astrónomos, navegantes y poetas han
visto en los planetas mensajes divinos, presagios de cambios o simplemente un
espectáculo imposible de ignorar. Entre todos esos fenómenos celestes, hay uno
que sigue provocando fascinación y rumores casi apocalípticos: la alineación
de los planetas.
Pero… ¿qué es realmente? ¿Ocurre de verdad o es un mito adornado por la imaginación humana?
¿Qué significa que los planetas se alineen?
Contrario a lo que muchas ilustraciones sugieren, los
planetas no se colocan en una línea recta perfecta como cuentas de un collar
cósmico. En la realidad, una alineación ocurre cuando varios planetas
aparecen agrupados en una misma región del cielo, vistos desde la Tierra.
Esto sucede porque todos los planetas del sistema solar
orbitan alrededor del Sol en un plano parecido, llamado plano de la
eclíptica. Es como si todos circularan por el mismo gran carril cósmico,
cada uno a su velocidad.
Cuando varios coinciden visualmente en ese carril… sentimos
que el cielo “se ordena”.
Un fenómeno raro… pero no imposible
Lo interesante es que no necesitan ser visibles todos a
simple vista para que la alineación exista. Algunos planetas pueden estar
ocultos por el resplandor del Sol o requerir telescopio.
Y aun así, cuando sucede, los astrónomos sonríen… y los
románticos también.
¿Tienen algún efecto sobre la Tierra?
Aquí conviene separar la ciencia del mito.
No provocan terremotos
No alteran la órbita de la Tierra
No anuncian el fin
del mundo
La influencia gravitatoria combinada de los planetas sobre
la Tierra es minúscula, muchísimo menor que la de la Luna.
Alineaciones, historia y asombro humano
Antiguas civilizaciones como los babilonios, mayas y griegos
registraban alineaciones con enorme cuidado. Para ellos, el cielo era un libro
sagrado escrito en movimiento.
Incluso hoy, cuando ocurre una alineación destacada:
- se
organizan observaciones públicas
- se
llenan los foros de astronomía
- y
miles de personas miran al cielo por pura curiosidad… o pura esperanza
No porque vaya a pasar algo, sino porque algo ya está
pasando arriba.
Un recordatorio silencioso
Las alineaciones planetarias no vienen a advertirnos ni a
castigarnos. Vienen a recordarnos algo más sencillo y más profundo:
Que el universo funciona con una armonía que no necesita
nuestra atención… pero que se vuelve extraordinaria cuando decidimos mirarla.
Quizá por eso, cada vez que los planetas parecen acercarse
entre sí, nosotros también sentimos ganas de detenernos, mirar hacia arriba… y
sentirnos parte de algo inmenso.
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