jueves, 19 de febrero de 2026

EL CAMPEÓN MUNDIAL DE LOS VECINOS: CHINA Y EL ARTE DE VIVIR RODEADO

 



Hay países que valoran la privacidad. Islas solitarias, archipiélagos dispersos, territorios que miran al mar como quien mira un horizonte sin interrupciones. Y luego está China, que parece haber dicho: “¿Soledad? No, gracias. Yo quiero vecinos. Muchos vecinos”.

Porque sí: China es el país con más fronteras terrestres del mundo (empatado con Rusia). Nada menos que 14 países distintos tocan su perímetro. Catorce timbres sonando en la misma casa continental.

Una reunión de condóminos épica

Imagina la junta de vecinos.

Al norte, Rusia y Mongolia.

Al sur, Vietnam, Laos y Myanmar.

Al oeste, una alineación de montañas y países que parecen sacados de una novela histórica: India, Nepal, Bhután, Pakistán, Afganistán.

Y hacia el corazón de Asia Central, Tayikistán, Kirguistán y Kazajistán.

Sin olvidar a Corea del Norte, siempre en el extremo oriental de la conversación.

Si los países hicieran grupos de mensajería, el de China tendría que silenciar notificaciones.

Geografía a escala imperial

No es casualidad. China es enorme. Su territorio se despliega desde desiertos fríos hasta selvas subtropicales, desde altiplanos tibetanos hasta llanuras costeras. Esa variedad geográfica hace que inevitablemente roce con medio continente.

Las fronteras no son simples líneas en el mapa; son cordilleras, ríos, desiertos, valles históricos. En algunos puntos, las divisiones atraviesan el Himalaya; en otros, cruzan estepas que parecen no terminar nunca.

En cierto modo, China no sólo tiene muchos vecinos: convive con casi todas las versiones del paisaje asiático.

Empate con Rusia: duelo de gigantes

El único que le iguala el récord es Rusia, que también suma 14 fronteras. Pero mientras Rusia se extiende como una franja interminable de oeste a este, China ocupa una posición más “central” en el tablero asiático. Es como el anfitrión de una fiesta continental permanente.

Si Asia fuera un vecindario, China sería la casa en la esquina donde confluyen todas las calles.

Ventajas y desafíos del exceso de compañía

Tener muchos vecinos es fascinante… y complicado.

Implica diversidad cultural, comercio intenso, rutas históricas como la antigua Ruta de la Seda. Pero también significa diplomacia constante, historia compartida, tensiones, acuerdos, puentes y murallas (literalmente). Donde hay frontera, hay historia.

El arte de estar en medio

Quizá lo más interesante de este récord no es el número, sino lo que simboliza: China está en medio de muchas cosas. En medio de Asia. En medio de rutas comerciales. En medio de civilizaciones milenarias.

Ser el país con más fronteras es, en el fondo, ser un punto de encuentro.

Así que la próxima vez que mires un mapa, recuerda: hay un país que no sólo es enorme, sino extraordinariamente sociable en términos geográficos. Un campeón mundial de los vecinos.

Y eso, admitámoslo, tiene algo de épico… y algo de cómicamente abarrotado.

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