Hay países que valoran la privacidad. Islas solitarias, archipiélagos dispersos, territorios que miran al mar como quien mira un horizonte sin interrupciones. Y luego está China, que parece haber dicho: “¿Soledad? No, gracias. Yo quiero vecinos. Muchos vecinos”.
Porque sí: China es el país con
más fronteras terrestres del mundo (empatado con Rusia). Nada menos que 14
países distintos tocan su perímetro. Catorce timbres sonando en la misma casa
continental.
Una reunión de condóminos épica
Imagina la junta de vecinos.
Al norte, Rusia y Mongolia.
Al sur, Vietnam, Laos y Myanmar.
Al oeste, una alineación de
montañas y países que parecen sacados de una novela histórica: India, Nepal,
Bhután, Pakistán, Afganistán.
Y hacia el corazón de Asia
Central, Tayikistán, Kirguistán y Kazajistán.
Sin olvidar a Corea del Norte,
siempre en el extremo oriental de la conversación.
Si los países hicieran grupos de
mensajería, el de China tendría que silenciar notificaciones.
Geografía a escala imperial
No es casualidad. China es
enorme. Su territorio se despliega desde desiertos fríos hasta selvas
subtropicales, desde altiplanos tibetanos hasta llanuras costeras. Esa variedad
geográfica hace que inevitablemente roce con medio continente.
Las fronteras no son simples
líneas en el mapa; son cordilleras, ríos, desiertos, valles históricos. En
algunos puntos, las divisiones atraviesan el Himalaya; en otros, cruzan estepas
que parecen no terminar nunca.
En cierto modo, China no sólo
tiene muchos vecinos: convive con casi todas las versiones del paisaje
asiático.
Empate con Rusia: duelo de
gigantes
El único que le iguala el récord
es Rusia, que también suma 14 fronteras. Pero mientras Rusia se extiende como
una franja interminable de oeste a este, China ocupa una posición más “central”
en el tablero asiático. Es como el anfitrión de una fiesta continental
permanente.
Si Asia fuera un vecindario,
China sería la casa en la esquina donde confluyen todas las calles.
Ventajas y desafíos del exceso de
compañía
Tener muchos vecinos es
fascinante… y complicado.
Implica diversidad cultural,
comercio intenso, rutas históricas como la antigua Ruta de la Seda. Pero
también significa diplomacia constante, historia compartida, tensiones,
acuerdos, puentes y murallas (literalmente). Donde hay frontera, hay historia.
El arte de estar en medio
Quizá lo más interesante de este
récord no es el número, sino lo que simboliza: China está en medio de muchas
cosas. En medio de Asia. En medio de rutas comerciales. En medio de
civilizaciones milenarias.
Ser el país con más fronteras es,
en el fondo, ser un punto de encuentro.
Así que la próxima vez que mires
un mapa, recuerda: hay un país que no sólo es enorme, sino extraordinariamente
sociable en términos geográficos. Un campeón mundial de los vecinos.
Y eso, admitámoslo, tiene algo de
épico… y algo de cómicamente abarrotado.
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