Imagínate que estás discutiendo con tu amigo porque jura que
no se comió tu pizza… mientras tiene salsa en la cara.
Para que esa discusión tenga sentido, sin que lo notes, tu
cerebro está usando tres reglas básicas. Los filósofos las llaman:
- Principio
de identidad
- Principio
de no contradicción
- Principio
de tercero excluido
Suena complicado. No lo es. Vamos paso a paso.
PRINCIPIO DE
IDENTIDAD
“Una cosa es lo que es”
En versión sencilla:
Una cosa no puede cambiar de significado cuando te conviene.
Ejemplo adolescente:
Si cambias las definiciones cada cinco minutos, la
conversación se vuelve un videojuego con reglas que se modifican cuando vas
perdiendo.
Eso es violar el principio de identidad.
PRINCIPIO DE NO CONTRADICCIÓN
“No puedes decir A y no-A al mismo tiempo”
Esta es la regla estrella.
No puedes afirmar algo y lo contrario al mismo tiempo y en
el mismo sentido.
Ejemplo clásico adolescente:
O este otro:
No puedes sostener que “nunca mientes” y luego aceptar que
sí mientes. Ambas cosas no pueden ser verdaderas al mismo tiempo.
Este principio evita que la realidad se convierta en un
episodio raro de multiverso lógico.
PRINCIPIO DE TERCERO EXCLUIDO
“Entre algo y su negación no hay una tercera opción”
Si digo:
“Está lloviendo.”
Solo hay dos opciones:
- Sí
está lloviendo.
- No
está lloviendo.
No existe:
- “Está
lloviendo pero no exactamente, pero sí, pero no, pero depende de cómo lo
sientas.”
O llueve, o no llueve.
¿Por qué esto importa?
Porque sin estas tres reglas:
- Las
discusiones no tendrían sentido.
- Podrías
decir cualquier cosa.
- Nadie
podría demostrar nada.
- Y
todos ganarían todos los debates (lo cual sería sospechoso).
Estas reglas son como el WiFi invisible del pensamiento: no
lo ves, pero sin él no funciona nada.
Un ejemplo completo estilo salón de clases
Aquí se rompió algo lógico.
Si el examen era sobre el temario, no puede ser injusto sólo
porque tú no estudiaste. Eso sería contradicción.
Lo interesante
Estos principios vienen desde Aristóteles, hace más de 2,000
años. Y aunque hoy existen lógicas más complejas, estas tres reglas siguen
siendo la base del pensamiento claro.
Cada vez que alguien:
- cambia
definiciones,
- se
contradice,
- o
evita elegir entre A y no-A,
está rompiendo las reglas básicas del razonamiento.
Y tú ahora ya sabes detectarlo
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