lunes, 16 de febrero de 2026

LAS TRES REGLAS SECRETAS QUE TU CEREBRO USA (AUNQUE NO LO SEPAS)

 



Imagínate que estás discutiendo con tu amigo porque jura que no se comió tu pizza… mientras tiene salsa en la cara.

Para que esa discusión tenga sentido, sin que lo notes, tu cerebro está usando tres reglas básicas. Los filósofos las llaman:

  • Principio de identidad
  • Principio de no contradicción
  • Principio de tercero excluido

Suena complicado. No lo es. Vamos paso a paso.

 

 PRINCIPIO DE IDENTIDAD

“Una cosa es lo que es”

En versión sencilla:

Una cosa no puede cambiar de significado cuando te conviene.

Si decimos:
“Un caballo es un caballo”, (A es igual a A)
no puede convertirse mágicamente en “un toro” cuando pierdes la discusión.

Ejemplo adolescente:

Tú dices:
—Copiar en el examen es trampa.

Tu amigo responde:
—No es trampa, es trabajo en equipo.

No, camarada. Cambiarle el nombre no cambia lo que es.
Copiar sigue siendo copiar.

Si cambias las definiciones cada cinco minutos, la conversación se vuelve un videojuego con reglas que se modifican cuando vas perdiendo.

Eso es violar el principio de identidad.

 

PRINCIPIO DE NO CONTRADICCIÓN

“No puedes decir A y no-A al mismo tiempo”

Esta es la regla estrella.

No puedes afirmar algo y lo contrario al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Ejemplo clásico adolescente:

—No me importa lo que piensen de mí.
(Diez minutos después llorando porque no le dieron like.)

O este otro:

—Yo nunca miento.
—¿En serio?
—Bueno… casi nunca.
—¿Entonces mentiste?

No puedes sostener que “nunca mientes” y luego aceptar que sí mientes. Ambas cosas no pueden ser verdaderas al mismo tiempo.

Este principio evita que la realidad se convierta en un episodio raro de multiverso lógico.

 

PRINCIPIO DE TERCERO EXCLUIDO

“Entre algo y su negación no hay una tercera opción”

Si digo:

“Está lloviendo.”

Solo hay dos opciones:

  • Sí está lloviendo.
  • No está lloviendo.

No existe:

  • “Está lloviendo pero no exactamente, pero sí, pero no, pero depende de cómo lo sientas.”

O llueve, o no llueve.

Ahora, ojo: en la vida hay matices.
Pero cuando una afirmación está clara, no puedes inventar un “tercer estado misterioso” sólo para no admitir que estás equivocado.

¿Por qué esto importa?

Porque sin estas tres reglas:

  • Las discusiones no tendrían sentido.
  • Podrías decir cualquier cosa.
  • Nadie podría demostrar nada.
  • Y todos ganarían todos los debates (lo cual sería sospechoso).

Estas reglas son como el WiFi invisible del pensamiento: no lo ves, pero sin él no funciona nada.

 

Un ejemplo completo estilo salón de clases

Alumno:
—Profe, no estudié porque el examen fue injusto.

Profe:
—¿Por qué fue injusto?

Alumno:
—Porque me preguntó cosas que no sabía.

Profe:
—¿Pero estaban en el temario?

Alumno:
—Sí.

Aquí se rompió algo lógico.

Si el examen era sobre el temario, no puede ser injusto sólo porque tú no estudiaste. Eso sería contradicción.

Lo interesante

Estos principios vienen desde Aristóteles, hace más de 2,000 años. Y aunque hoy existen lógicas más complejas, estas tres reglas siguen siendo la base del pensamiento claro.

Cada vez que alguien:

  • cambia definiciones,
  • se contradice,
  • o evita elegir entre A y no-A,

está rompiendo las reglas básicas del razonamiento.

Y tú ahora ya sabes detectarlo

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