jueves, 19 de febrero de 2026

SANTA MAGDALENA JICOTLÁN: EL MUNICIPIO DONDE TODOS SE CONOCEN

 



En un país de más de 120 millones de habitantes, existe un lugar donde sólo viven 81 personas. Un sitio donde no hace falta directorio telefónico porque todos saben quién es quién. Ese rincón se llama Santa Magdalena Jicotlán, y está escondido en la región Mixteca del estado de Oaxaca. Sí, leíste bien: 81 habitantes.

 

Un municipio del tamaño de un suspiro

Jicotlán tiene 27 kilómetros cuadrados de superficie y una densidad de apenas 3 habitantes por kilómetro cuadrado. En términos urbanos, eso equivale a vivir con el “distanciamiento social” activado… desde siempre.

Cuenta con unas 30 casas, algunas recién pintadas, otras aún vestidas con el tono terroso del adobe. Varias lucen silenciosas, con puertas de madera que alguien dejó cerradas cuando decidió marcharse. Porque sí, en la última década el pueblo perdió doce habitantes. Poco para una gran ciudad; mucho para una comunidad tan pequeña.

 

Donde el silencio también tiene sonido

El silencio en Jicotlán no es absoluto. Cada quince minutos, el altavoz del reloj en la plaza principal rompe la quietud con música. Es un detalle casi poético: el tiempo recordándole al pueblo que sigue ahí, latiendo.

Las calles permanecen tranquilas. No hay tráfico. No hay filas. No hay prisa. Aquí, cuando alguien foráneo llega, se nota. Y rápido.


 

Una pandemia que no tocó la puerta

Durante la crisis mundial del COVID-19, el municipio no registró ni un solo caso de contagio. En parte por su aislamiento natural, en parte por la prudencia de sus habitantes, que usaron cubrebocas con la conciencia clara de que perder incluso a una persona sería alterar significativamente el equilibrio demográfico.

En una comunidad de 81 personas, cada vecino cuenta. Literalmente.

 

Una escuela con veinte alumnos… y memoria de tiempos más llenos

En las aulas apenas hay 20 estudiantes inscritos. Hubo épocas en que fueron más. Pero quienes permanecen están acostumbrados a la escala pequeña de su mundo: el mismo rostro en la tienda, la misma voz en la plaza, los mismos apellidos que se repiten generación tras generación.

Aquí no hay anonimato. Tampoco indiferencia.

 

La grandeza de lo diminuto

Santa Magdalena Jicotlán es oficialmente el municipio más pequeño de México en población. Pero su historia revela algo mayor: la resistencia silenciosa de los pueblos que sobreviven sin ruido, sin reflectores y sin multitudes.

En un mundo obsesionado con lo masivo, Jicotlán demuestra que lo minúsculo también tiene dignidad.
Que un pueblo puede ser pequeño en número… pero enorme en identidad.

Y quizá lo más curioso no sea que tenga 81 habitantes. Lo verdaderamente extraordinario es que, a pesar de todo, siga existiendo.

 


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