domingo, 14 de junio de 2026

FUTBOLEANDO

 


Como diría aquella canción: “¿Cómo han pasado los años, cómo han cambiado las cosas?”

Recuerdo cuando México organizó el Mundial de Futbol de 1986, en aquellos tiempos en que estos eventos todavía eran accesibles para el pueblo de a pie. Para llevar a mis dos hijos al Estadio Azteca tuve que vender mi televisión y una consola, no lo niego, pero al final pude estar ahí, sentado en las gradas donde alguna vez filmó su famoso comercial la legendaria chica Chiquitibum de Carta Blanca.

Hoy la situación es muy distinta. Si quisiera repetir la experiencia y llevar ahora a mis hijos y a mis nietos al estadio, probablemente tendría que vender la casa, el coche y quizá hasta hipotecar al perro.

La FIFA logró una hazaña que parecía imposible: convertir una fiesta popular en un lujo de alta gama. El futbol, que alguna vez fue un deporte de unidad y convivencia, parece ahora diseñado para que la afición lo contemple desde lejos, preferentemente por televisión y pagando sus respectivas suscripciones.

Lo más curioso es que hasta los dueños de los palcos, esos que diría López Obrador son los famosos fifís, terminaron perjudicados. Y no precisamente por los temidos “comunistas de la 4T”, sino por la propia FIFA. Esa FIFA voraz que llegó exigiendo que en México se obedecieran primero sus reglamentos y después, si quedaba tiempo, la legislación mexicana.

Así, los propietarios de palcos se encontraron con la sorpresa de que ya no podían introducir libremente alimentos. La razón era sencilla: los mismos organizadores querían venderlos. Y no cualquier cosa. Por la módica cantidad de 700 mil pesos para doce personas durante los cuatro partidos disputados en el Azteca, el afortunado consumidor puede acceder a un menú de primer nivel compuesto por alitas, hamburguesas, tablas de quesos, carnes frías y vinos importados.

Figúrese nomás.

Mi tía, por esa misma cantidad, les serviría durante los 365 días del año tlayudas, sopes, tlacoyos, pulque y, los domingos, birria recién hecha. Y todavía le sobraría presupuesto para bailarles el Jarabe Tapatío acompañada de mariachi. Aunque si el cliente fuera más moderno, también podría interpretar El Sinaloense con banda incluida.

Pero bueno, estas situaciones surrealistas parecen ser una especialidad nacional. Secuelas, quizá, del presidente más guapo que hemos tenido, quien permitió a la FIFA hacer negocios en México prácticamente libres de impuestos, con la amable comprensión de ciertos medios de comunicación privados; esos mismos que siempre dicen la puritita verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Y ya que hablamos de espectáculos, qué decir de los comentaristas deportivos, esos filósofos de la cancha que estudiaron comunicación directamente en los vestidores. Ellos nos explican, con admirable convicción, que lo mejor para el futbol mexicano es exportar a nuestros mejores jugadores a Europa.

La teoría es conmovedora: los futbolistas se van, triunfan en el extranjero y todos debemos sentirnos orgullosos. Tan orgullosos, de hecho, que nos quedamos aquí viendo una Liga MX donde cada vez es más difícil encontrar a los que destacaban. Pero no importa, porque según nos explican, es por nuestro propio bien.

La lógica me recuerda a las famosas fresas de Irapuato. Las mejores se exportan a Estados Unidos y aquí consumimos las que no alcanzaron visa. Total, para qué cambiar una tradición nacional. Al fin y al cabo, llevamos décadas perfeccionando el arte de enviar lo mejor al extranjero y quedarnos celebrando que nos dejaron las sobras.

Y así han pasado los años. El futbol sigue siendo negocio, la FIFA sigue cobrando, los comentaristas siguen explicando por qué todo es maravilloso y nosotros seguimos recordando aquellos tiempos en que para ir al Mundial bastaba vender una televisión. Hoy, en cambio, hay que vender el patrimonio familiar completo.

Eso sí: el espectáculo está garantizado.

 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

FUTBOLEANDO

  Como diría aquella canción: “¿Cómo han pasado los años, cómo han cambiado las cosas?” Recuerdo cuando México organizó el Mundial de Futb...